Con el objetivo de aumentar el uso de energías renovables, instalamos tres unidades de producción fotovoltaica, lo que permitió reducir de forma significativa nuestra dependencia de la electricidad externa.
En Olinorte entendemos que la calidad de nuestros productos depende directamente de la salud del entorno que les da origen, por eso hemos integrado prácticas agrícolas responsables en cada etapa de nuestro proceso:
Desde el inicio de nuestras operaciones, todas las áreas de producción de Olinorte han sido gestionadas bajo el sistema de Producción Integrada, reflejando un profundo compromiso con el cuidado del medio ambiente y con la calidad del producto final.
Evitamos el uso de productos químicos y promovemos la protección de la biodiversidad, manteniendo vegetación natural entre las hileras de plantación. Esta práctica favorece la flora local, aumenta el contenido de materia orgánica y mejora la estructura del suelo, actuando además como una defensa natural contra la erosión a lo largo del tiempo.
Evitamos el uso de productos químicos y promovemos la protección de la biodiversidad, manteniendo vegetación natural entre las hileras de plantación. Esta práctica favorece la flora local, aumenta el contenido de materia orgánica y mejora la estructura del suelo, actuando además como una defensa natural contra la erosión a lo largo del tiempo.
Contamos con tecnologías avanzadas que nos permiten optimizar al máximo el uso del agua de riego. Utilizamos sondas de humedad, estaciones meteorológicas, caudalímetros, dendrómetros y medidores de conductividad eléctrica para un control preciso de cada aplicación. Además, nuestras estaciones de bombeo están integradas con los sistemas de fertilización, garantizando una gestión coordinada, eficiente y responsable de los recursos hídricos.
Esta norma, reconocida internacionalmente, garantiza la implementación de buenas prácticas agrícolas, asegurando la seguridad alimentaria, la trazabilidad y un manejo responsable del medio ambiente. Más que un requisito técnico, para nosotros representa un estándar de trabajo que sustenta la calidad del producto final y refuerza la confianza de los mercados más exigentes.
Esta norma, reconocida internacionalmente, garantiza la implementación de buenas prácticas agrícolas, asegurando la seguridad alimentaria, la trazabilidad y un manejo responsable del medio ambiente. Más que un requisito técnico, para nosotros representa un estándar de trabajo que sustenta la calidad del producto final y refuerza la confianza de los mercados más exigentes.